{"id":2670,"date":"2014-05-24T20:31:27","date_gmt":"2014-05-25T01:31:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.daveomeara.com\/home\/?p=2670"},"modified":"2017-10-05T11:39:23","modified_gmt":"2017-10-05T16:39:23","slug":"la-cenerentola-de-rossini-en-el-teatro-principal-de-puebla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/2670\/","title":{"rendered":"La Cenerentola de Rossini en El Teatro Principal de Puebla"},"content":{"rendered":"<p>El s\u00e1bado, fui al Teatro Principal a ver &#8220;El Met de Nueva York en pantalla gigante de alta definici\u00f3n.&#8221; La \u00f3pera ese d\u00eda era <em>La Cenerentola<\/em> (en italiano) o <em>La Cenicienta<\/em> (en espa\u00f1ol) o <em>Cinderella<\/em> (en ingl\u00e9s). Ahora bien, como hombre, he evitado casi toda mi vida las muchas versiones de la historia de la Cenicienta en la cultura popular y comercial. Evito todav\u00eda y especialmente las versiones de Disney. Sin embargo, quise ver esta \u00f3pera por varias razones.\n<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>\nUno, empec\u00e9 a asistir a las transmisiones del Met en diciembre, y por la primera vez en mi vida me ha gustado la \u00f3pera. Solo puedo disfrutar la m\u00fasica en el contexto de la forma especial de narrativa que es &#8220;la \u00f3pera&#8221;. Esta forma de narrativa es lo que me interesaba: historias excesivas y exageradas que, combinadas con un estilo de canto exig\u00e9ntisimo, discipl\u00ednadisimo y artific\u00edalisimo, a menudo es capaz de revelar las profundidades del alma humana. En pocas palabras, yo disfrutaba la serie, y quer\u00eda ver la \u00faltima \u00f3pera de la temporada.\n<\/p>\n<p>\nDos, quer\u00eda ver que efecto las t\u00e9cnicas y convenciones de la \u00f3pera (y los talentos de Rossini y Ferretti) har\u00edan al cuento de la Cenicienta, una historia que ahora es casi sin\u00f3nima de una campa\u00f1a de mercadotecnia para las ni\u00f1as.\n<\/p>\n<p>\nY tres, me interesaba mucho el lugar. Yo hab\u00eda visto las \u00f3peras del Met en Milwaukee &#8211;en una sala peque\u00f1a en un multicine grande, rodeado de las pel\u00edculas de acci\u00f3n, con una audiencia que normalmente est\u00e1 compuesta por los viejos y los exc\u00e9ntricos&#8211; y quer\u00eda ver que clase de evento social &#8220;El Met de Nueva York&#8221; ser\u00eda en M\u00e9xico. Quer\u00eda ver tambi\u00e9n el interior del Teatro Principal de Puebla.\n<\/p>\n<p>\nLa Cenicienta vali\u00f3 la pena (ni mencionar la entrada barata).\n<\/p>\n<p>\nLas transformaciones del cuento cl\u00e1sico era fascinante. El libreto de Jacopo Ferretti era sorprendentemente (para m\u00ed, en todo caso) mucho m\u00e1s masculino que las versiones de Perrault y Disney. En lugar de una mala madrastra, hab\u00eda un mal padrastro. En lugar de una buena madrina, hab\u00eda un tutor para el pr\u00edncipe, un maestro astuto, con una sapiencia misteriosa (es dif\u00edcil decir si el maestro sab\u00eda hacer magia o sab\u00eda ciencia que se parec\u00eda como magia; en los cuentos de hadas no hay diferencia.) Y hab\u00eda un personaje nuevo en esta versi\u00f3n: el pordiosero del pr\u00edncipe. El coro tambi\u00e9n consist\u00eda en hombres solamente (en esta producci\u00f3n, al menos.) As\u00ed que solo hab\u00eda tres mujeres en el reparto: la Cenicienta (aqu\u00ed se llama Angelina) y sus dos hermanastras muy malas, groseras y c\u00f3micas.\n<\/p>\n<p>\nEra un cuento de identidades secretos. Antes del comienzo del relato, pr\u00edncipe  y pordiosero han cambiado lugares, uno a otro, usando disfraces, para permitir al pr\u00edncipe buscar una mujer llena de bondad, belleza y honestidad. El momento m\u00e1s importante en el relato era cuando Angelina rechaz\u00f3 la oferta de matrimonio con el hombre ella pensaba  que era el pr\u00edncipe porque ella estaba enamorado con el hombre que ella pensaba que era el sirviente.\n<\/p>\n<p>\nLa m\u00fasica de Rossini era en el estilo de coloratura, con much\u00edsimas notas muy precisas. No s\u00e9 como, pero de alguna manera esta m\u00fasica formal compaginada con el cuento artificial se volvi\u00f3 muy conmovedora.\n<\/p>\n<p>\nUna soprano norteamericana, Joyce DiDonato, cant\u00f3 el papel de Angelina y un tenor peruano, Juan Diego Fl\u00f3rez, cant\u00f3 el papel del pr\u00edncipe. Ambos son brillantes (por supuesto, era &#8220;El Met&#8221;).\n<\/p>\n<p>\nEl lugar tuvo lo bueno y lo malo. En Puebla la \u00f3pera, incluso una \u00f3pera que era en verdad un programa de tele, parec\u00eda ser un evento de moda. La gente en el Teatro Principal era m\u00e1s joven, m\u00e1s numerosa, mejor vestida y mucho m\u00e1s sofisticada que la audiencia en Milwaukee. Desafortunadamente, la audiencia poblana era tambi\u00e9n m\u00e1s desconsiderada. Como los arist\u00f3cratas asistiendo a una \u00f3pera en las novelas de Proust, muchas personas llegaron tarde y valoraron sus comunicaciones personales (hoy, el Facebook y los textos) sobre la experiencia de los vecinos. Durante el desempe\u00f1o, las peque\u00f1as pantallas lucieron con frecuencia, en competencia con &#8220;la pantalla grande de alta definici\u00f3n&#8221;. El Teatro Principal es un edificio magn\u00edfico, el lugar perfecto para ver una \u00f3pera. Tristemente, la gerencia necesita decir a la audiencia, como en los cines, &#8220;No use el tel\u00e9fono durante la \u00f3pera, ni para voz, ni para los textos, ni para el Facebook&#8230;.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El s\u00e1bado, fui al Teatro Principal a ver &#8220;El Met de Nueva York en pantalla gigante de alta definici\u00f3n.&#8221; La \u00f3pera ese d\u00eda era La Cenerentola (en italiano) o La Cenicienta (en espa\u00f1ol) o Cinderella (en ingl\u00e9s). Ahora bien, como hombre, he evitado casi toda mi vida las muchas versiones de la historia de la [&hellip;] <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/2670\/\" title=\"Permanent Link to: La Cenerentola de Rossini en El Teatro Principal de Puebla\">&rarr;Read&nbsp;more<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_crdt_document":"","episode_type":"","audio_file":"","podmotor_file_id":"","podmotor_episode_id":"","cover_image":"","cover_image_id":"","duration":"","filesize":"","filesize_raw":"","date_recorded":"","explicit":"","block":"","itunes_episode_number":"","itunes_title":"","itunes_season_number":"","itunes_episode_type":"","jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[36,52,34,48],"tags":[],"series":[],"class_list":["post-2670","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-crystal-cabinets","category-es","category-puebla","category-viajes"],"episode_featured_image":false,"episode_player_image":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/plugins\/seriously-simple-podcasting\/assets\/images\/no-album-art.png","download_link":"","player_link":"","audio_player":false,"episode_data":{"playerMode":"dark","subscribeUrls":[],"rssFeedUrl":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/feed\/podcast\/david-brendan-omeara","embedCode":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"iS9Jm54yTL\"><a href=\"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/2670\/\">La Cenerentola de Rossini en El Teatro Principal de Puebla<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/2670\/embed\/#?secret=iS9Jm54yTL\" width=\"500\" height=\"350\" title=\"&#8220;La Cenerentola de Rossini en El Teatro Principal de Puebla&#8221; &#8212; David Brendan O&#039;Meara\" data-secret=\"iS9Jm54yTL\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p3g01V-H4","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2670","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2670"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2670\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4435,"href":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2670\/revisions\/4435"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2670"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2670"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2670"},{"taxonomy":"series","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/wp-json\/wp\/v2\/series?post=2670"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}