{"id":6003,"date":"2018-12-28T12:41:45","date_gmt":"2018-12-28T18:41:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.daveomeara.com\/home\/?p=6003"},"modified":"2022-02-03T14:09:00","modified_gmt":"2022-02-03T20:09:00","slug":"viendo-roma-en-cdmx-y-mke","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/6003\/","title":{"rendered":"Viendo Roma en CDMX (y MKE)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aviso: revelaciones del argumento<br><a href=\"http:\/\/www.daveomeara.com\/home\/6010\">Read in English<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3128\" height=\"1759\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/P1090464.jpg?resize=3128%2C1759\" alt=\"\" class=\"wp-image-6008 img-fluid\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/P1090464.jpg?w=3128&amp;ssl=1 3128w, https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/P1090464.jpg?resize=300%2C169&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/P1090464.jpg?resize=768%2C432&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/P1090464.jpg?resize=1600%2C900&amp;ssl=1 1600w, https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/P1090464.jpg?w=2000&amp;ssl=1 2000w, https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/P1090464.jpg?w=3000&amp;ssl=1 3000w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption>Publicad para <em>Roma <\/em>en estaci\u00f3n de Metrobus, diciembre 2018<br>foto por Dave O&#8217;Meara<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Antes de venir a M\u00e9xico, ya hab\u00eda visto <em>Roma <\/em>una vez en Netflix. (Una vez, pero en tres partes, tres noches, tres sesiones.) Y antes de eso, ten\u00eda conocimiento de la pel\u00edcula. Hace unos meses, hab\u00eda ojeado las noticias de su proyecci\u00f3n en la Feria del Cine de Nueva York, solo ojeando, como generalmente trato de hacer con una pel\u00edcula que todav\u00eda no he visto, tratando de extraer solo la m\u00ednima de informaci\u00f3n necesaria para determinar si \u00e9sta es algo que quiero ver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sab\u00eda tambi\u00e9n que <em>Roma <\/em>era una pel\u00edcula de memoria personal de Alfonso Cuar\u00f3n, el director de <em>Ni\u00f1os de los Hombres<\/em>, mi favorita pel\u00edcula de este siglo hasta entonces; que el t\u00edtulo de la nueva obra refiere a la Colonia Roma, un barrio de la Ciudad de M\u00e9xico, y no al imperio antiguo (o al menos no literalmente); y que era un regreso, para Cuar\u00f3n, al idioma espa\u00f1ol, a diferencia de las pel\u00edculas de Hollywood con las cuales Cuar\u00f3n hab\u00eda ganado su fama mundial, los ejercicios de varios g\u00e9neros elevados a obras profundamente personales por sus destrezas cinem\u00e1ticas ins\u00f3litas. En breve, pues, conoc\u00eda vagamente a <em>Roma<\/em> como algo que quisiera ver alg\u00fan d\u00eda, pero no la esperaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entonces, hace unas semanas, estaba abriendo Netflix en la noche para ver una de las series en espa\u00f1ol que estaba mirando, en rotaci\u00f3n, como un canal privado de tele con un programa diferente cada noche a las ocho: una lista que inclu\u00eda entre otros <em>Distrito Salvaje<\/em>, de Colombia, que trata de las vidas de los reci\u00e9n reintegrados revolucionarios con un pie en el mundo policial y otro en el delincuencial; <em>El Marginal<\/em>, de Argentina, que cuenta la vida dentro de una c\u00e1rcel super-corrupta en Buenos Aires; y <em>Gran Hotel<\/em>, de Espa\u00f1a, un melodrama desde la vuelta del siglo XIX al XX, ubicado en un hotel de lujo casi tan corrupto \u2014pero con gente mucho m\u00e1s guapa y bien vestida\u2014 como la prisi\u00f3n porte\u00f1a. Esa noche, como siempre, Netflix me mostr\u00f3 una advertencia para su nueva programaci\u00f3n, y esa vez, no como siempre, yo estaba muy interesado: era por <em>Roma<\/em>. De repente, la pel\u00edcula estaba disponible, inmediatamente, incluida en mi suscripci\u00f3n, con un clic del bot\u00f3n en el control remoto. Y de improviso, me puse a verla. <\/p>\n\n\n\n<!--more Leer M\u00e1s-->\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">La mire como miro las series: con el audio en espa\u00f1ol \u2014el original\u2014 y subt\u00edtulos en espa\u00f1ol tambi\u00e9n. (Por eso, Netflix es una herramienta espectacular para aprender espa\u00f1ol.) Adem\u00e1s, <em>Roma <\/em>tiene subt\u00edtulos en espa\u00f1ol para los di\u00e1logos ocasionales en mixteco, lo cual hac\u00eda dif\u00edcil, para este extranjero, distinguir la diferencia entre subt\u00edtulos y subt\u00edtulos. La pel\u00edcula posa al espectador en medio de la vida normal de una familia Mexicana de clase profesional a inicios de los setenta, una casa en que viven cuatro ni\u00f1os exuberantes, dos sirvientas, un chofer, una abuela, una madre nerviosa y un padre que est\u00e1 ausente con frecuencia. El foco de las escenas iniciales parec\u00eda ser las actividades cotidianas de una de las sirvientas, una joven\u00a0amable, paciente y cari\u00f1osa se llama Cleo, cuyas deberes inclu\u00edan manteniendo la estabilidad emocional de los bulliciosos ni\u00f1os y limpiando gran cantidades de cacas del perro. Encontr\u00e9 maravillosas las im\u00e1genes en blanco y negro de <em>Roma<\/em>,\u00a0intrigante su mirada fija, y po\u00e9tica la experiencia en total, pero de pronto empec\u00e9 a sentir temor. Mi miedo vino de una vida de consumir cuentos, de un sentido <br>interiorizado de las reglas de narrativa: \u00a0sab\u00eda que una exposici\u00f3n de una vida normal y alegre significaba que algo horrible iba a ocurrir, especialmente si esta exposici\u00f3n se quedaba en detalles po\u00e9ticos. Despu\u00e9s de 40 minutos, m\u00e1s o menos, puse el bot\u00f3n de parar como si fuera un episodio de una telenovela que hab\u00eda llegado a su conclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed que Roma tom\u00f3 su turno en mi rotaci\u00f3n de series, aunque obviamente pertenec\u00eda a una categor\u00eda diferente de narrativa visual, una que merec\u00eda atenci\u00f3n m\u00e1s dedicada. Pero esa es la manera en que uno mira Netflix: en mordidas y maratones, en episodios que terminan con resoluciones que satisface pero no satisface, porque hay tantas preguntas abiertas que no hay m\u00e1s remedio que mirar el pr\u00f3ximo episodio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Roma <\/em>no tiene esa estructura. Su momentos cuajan en un argumento por la acumulaci\u00f3n lenta de detalles a lo largo de dos horas y un cuarto. Es una pel\u00edcula para el cine, en otras palabras, aunque producida por un servicio de transmisi\u00f3n en linea. Sin embargo, la mir\u00e9 en mi casa en tres sesiones de 40 a 50 minutos, m\u00e1s o menos. La termin\u00e9 la noche antes de salir de mis vacaciones a M\u00e9xico y sent\u00ed, dentro las fuertes emociones provocadas por la pel\u00edcula, que hab\u00eda algo mal en la manera en la que la hab\u00eda visto. Resolv\u00ed ver <em>Roma <\/em>en un cine (la cosa rara \u2014o la cosa nueva\u2014 de Roma es que se estren\u00f3 en Netflix unas semanas antes de que se estrenara en cines). Y ten\u00eda ganas de ver Roma en la ciudad en que tiene lugar, aunque una ciudad 47 a\u00f1os m\u00e1s vieja, una ciudad que ha cambiado su sigla oficial de DF a CDMX, y por \u00faltimo quer\u00eda ver <em>Roma<\/em>, la pel\u00edcula, en Roma, la colonia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pues ese deseo final no pod\u00eda cumplirse. Busque en el internet y encontr\u00e9 un multicine en Roma (o muy cerca), pero en su sitio de web aprend\u00ed que todas sus funciones de <em>Roma <\/em>estaban agotadas por el resto de diciembre, es decir, por todos los diez d\u00edas de mis vacaciones. En el Centro, muy cerca de mi departamento de Airbnb, encontr\u00e9 otra opci\u00f3n: La Casa del Cine, un peque\u00f1o lugar dedicado al cine como arte, una <em>art house cinema<\/em> por antonomasia. All\u00ed, <em>Roma <\/em>estaba agotada solamente una o dos funciones en avance. Compr\u00e9 un boleto, regres\u00e9 esta tarde y mir\u00e9 Roma en la peque\u00f1\u00edsima sala de la Casa, en que hay menos de 50 asientos. No fue una experiencia perfecta, pero fue una experiencia comunal, y eso fue lo que importaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primero la imperfecci\u00f3n: la pantalla \u00a0por delante del cuarto estrecho era demasiado peque\u00f1a, y as\u00ed que La Casa proyect\u00f3 la pel\u00edcula con el formato del teles contempor\u00e1neas, 16:9, en vez de 2.35:1 aspecto de cine de pantalla ancha. En consecuencia, las partes a la derecha y la izquierda de la imagen estaban cortadas, omitidas, simplemente no estaban. Por ejemplo, en una de las escenas m\u00e1s sutiles, tristes y raramente c\u00f3micas de la pel\u00edcula, la familia est\u00e1 sentada, con aire sombr\u00edo y sin palabras, comiendo conos de helado en una plaza despu\u00e9s de que la mam\u00e1 les dijo a los ni\u00f1os que no iba a regresar su pap\u00e1, y de hecho \u00e9l se estaba mudando de la casa mientras ellos visitaban la playa. Cleo tambi\u00e9n tiene un cono de helado, pero ella se est\u00e1 parando, oteando la familia, lista para hacer cualquier tarea. Al fondo hay una fiesta con m\u00fasica. Toda la familia excepto Cleo ignora la fiesta completamente. Eso es como la escena aparec\u00eda en La Casa del Cine:<br><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1271\" height=\"796\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Roma_cropped_16x9-1.png?resize=1271%2C796\" alt=\"\" class=\"wp-image-6007 img-fluid\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Roma_cropped_16x9-1.png?w=1271&amp;ssl=1 1271w, https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Roma_cropped_16x9-1.png?resize=300%2C188&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Roma_cropped_16x9-1.png?resize=768%2C481&amp;ssl=1 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En verdad, esta es una captura de pantalla de Netflix, cortada a mi recuerdo del formato. &nbsp;Y aqu\u00ed es la im\u00e1gen completa, tambi\u00e9n capturada de Netflix:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1750\" height=\"798\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Roma_cropped.png?resize=1750%2C798\" alt=\"\" class=\"wp-image-6005 img-fluid\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Roma_cropped.png?w=1750&amp;ssl=1 1750w, https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Roma_cropped.png?resize=300%2C137&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Roma_cropped.png?resize=768%2C350&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.daveomeara.com\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Roma_cropped.png?resize=1600%2C730&amp;ssl=1 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora podemos ver a los novios, y sabemos que clase de fiesta esta es: una boda. En la pantalla ancha, entonces, recibimos el significado pleno de la composici\u00f3n de Cuar\u00f3n: en frente una familia rota, al fondo una comunidad celebrando un matrimonio nuevo, y un cangrejo gigante arriba de ellos, para algunos, un compa\u00f1ero alegre, sexy y pagano, para otros un s\u00edmbolo de una pesadilla, la inminencia del divorcio. Y Cleo, la cuidadora, un poco separada de todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero cualquiera estuviera perdida debido a la peque\u00f1a pantalla en La Casa, estaba m\u00e1s que recompensada por la experiencia de ver la pel\u00edcula en un cine lleno. En un cine, nadie tiene un control remoto, no hay tentaci\u00f3n de parar la funci\u00f3n, y en cambio hay de hecho una presi\u00f3n intensa de mirar la pel\u00edcula del inicio al fin. Es nada m\u00e1s una experiencia privada e individual, sino una comunal. El sentido de que cosas malas pueden ocurrir no <em>me amenaza<\/em> <em>con incomodarme<\/em>, sino provoca <em>un sentimiento casi palpable de preocupaci\u00f3n compartida<\/em>. Y la audiencia r\u00ede, no todo el tiempo, pero bastante, especialmente en la escena en que el novio de Cleo se pavonea su t\u00e9cnica de artes marciales en desnudez frontal. Este es un momento que va a perder su gracia cuando Cleo, y la audiencia, lo recuerde m\u00e1s tarde, pero en su hora es absurdo, impresionante y divertid\u00edsimo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap wp-block-paragraph\">Si, como tem\u00eda por primera vez en casa en Milwaukee, cosas horribles ocurren en Roma: una tragedia personal y devastador, una ruptura de una familia, \u00a0y un abrasante ultraje political-social en las calles. Hab\u00eda querido ver Roma como parte de una audiencia comunal, cometida, y atenta, y tuve suerte de encontrar tal audiencia en la ciudad en donde <em>Roma <\/em>ten\u00eda lugar y donde est\u00e1 llegando a ser parte de la memoria colectiva. Usando Netflix en mi computadora o tele, puedo empezar, parar, buscar, rebobinar, hacer capturas de la pantalla y analizar composiciones. Pero solo en el cine, donde no estaba solo, pod\u00eda hacer el viaje de esta pel\u00edcula, sintiendo momento por momento su contradicciones, sus iron\u00edas y su ternura.<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aviso: revelaciones del argumentoRead in English Antes de venir a M\u00e9xico, ya hab\u00eda visto Roma una vez en Netflix. (Una vez, pero en tres partes, tres noches, tres sesiones.) Y antes de eso, ten\u00eda conocimiento de la pel\u00edcula. 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