{"id":7162,"date":"2022-03-12T11:23:43","date_gmt":"2022-03-12T17:23:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/?p=7162"},"modified":"2022-10-19T10:16:55","modified_gmt":"2022-10-19T15:16:55","slug":"el-veredicto-de-la-imaginacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/7162\/","title":{"rendered":"Los veredictos de la imaginaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><a href=\"https:\/\/www.daveomeara.com\/home\/7179\/\">Read in English<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De los tres impostores catalanes, Ram\u00f3n Mercader del R\u00edo era sin duda el m\u00e1s criminal, aquel cuyas acciones eran m\u00e1s claramente malvadas (al menos desde el punto de vista de quienes juzgan el mundo con lo que un buen estalinista tachar\u00eda de <em>moral burguesa<\/em>). Al mismo tiempo, Mercader es en cierto modo el m\u00e1s interesante y dram\u00e1tico de los tres.&nbsp; Sin duda, ha resultado atractivo para los escritores de ficci\u00f3n, los dramaturgos y los productores de cine. Para un joven actor ambicioso, el personaje de Ram\u00f3n re\u00fane todas las condiciones de un papel codiciado: atl\u00e9tico y inteligente, guapo y seductor, complejo y cruel: el antagonista perfecto. En una pel\u00edcula de superh\u00e9roes, Ram\u00f3n podr\u00eda ser el hermano malo o el amigo perdido del h\u00e9roe, arrastrado al lado oscuro por alg\u00fan trauma infantil. Su b\u00fasqueda para matar a Trotsky podr\u00eda ser el origen de una trama millonaria, salvo que le falta un elemento clave: no hab\u00eda ning\u00fan h\u00e9roe. Nadie detuvo el crimen. El asesinato fue desordenado, inc\u00f3modo y feo. El asesino fue capturado y cumpli\u00f3 casi toda una condena de veinte a\u00f1os. Si esta historia estuviera estructurada como una pel\u00edcula de acci\u00f3n, el final dejar\u00eda un sabor de boca amargo e insatisfactorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es decir, el encuentro entre Ram\u00f3n Mercader y Le\u00f3n Trotsky es m\u00e1s que una simple historia del bien contra el mal.&nbsp; Las cuestiones morales, pol\u00edticas y psicol\u00f3gicas provocadas por ese encuentro necesitan m\u00e1s de dos horas para ser exploradas, y mucho menos resueltas, y una exploraci\u00f3n imaginativa de esa complejidad, con indicios de resoluci\u00f3n, es lo que Leonardo Padura emprende en las m\u00e1s de 700 p\u00e1ginas de <em>El hombre que amaba a los perros<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Padura conf\u00eda la exploraci\u00f3n a su narrador, Iv\u00e1n, quien no es solo una voz sino un personaje central de la novela: la vida de Iv\u00e1n es uno de los tres hilos narrativos que Padura entrelaza en <em>El hombre que amaba a los perros<\/em>:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>lo de Trotski de su exilio interno en 1929 hasta su asesinato en 1940;&nbsp;<\/li><li>lo de Mercader, del tumulto de batalla en 1936 hasta una desilusionada vejez en Mosc\u00fa y Cuba;&nbsp;<\/li><li>y lo de Iv\u00e1n,&nbsp;un escritor de ambiciones perdidas, ahora un corrector desanimado y silencioso, un talento quebrado por el sistema literario cubano, que en una playa de La Habana en 1977 se encuentra con un hombre moribundo que pasea con dos majestuosos perros: borzois, perros lobo rusos, animales briosos de otro mundo.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A diferencia de Trotski y Mercader, Iv\u00e1n no es una figura hist\u00f3rica sino una creaci\u00f3n de ficci\u00f3n compuesta, sin duda, de varios conocidos de Padura, una amalgama de su generaci\u00f3n. Los hilos de Trotski y Mercader, m\u00e1s de dos tercios de la novela, est\u00e1n basados tanto como es posible en los hechos establecidos por la evidencia hist\u00f3rica. El cuento de Iv\u00e1n, en cambio, no es ficci\u00f3n hist\u00f3rica como tal aunque tiene lugar en la historia, en este caso, en la Cuba de los 70 hasta los primeros a\u00f1os del nuevo siglo. Es m\u00e1s bien ficci\u00f3n de otro g\u00e9nero, un g\u00e9nero bien conocido: el cuento de una generaci\u00f3n, relatado por la vida de una figura representativa. La relaci\u00f3n entre los sucesos y la verdad es diferente en esta clase de cuento que en la historia (y en la ficci\u00f3n hist\u00f3rica). Padura y sus amigos vivieron, como ni\u00f1os en los a\u00f1os 60, el estimulante apogeo del sue\u00f1o sovi\u00e9tico en Am\u00e9rica Latina, maduraron entre su marasmo y rigidez en los 70 y los 80, y luego, en los 90, sufrieron sus estragos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el personaje de Iv\u00e1n, representante de esta generaci\u00f3n, Padura tiene un mayor grado de libertad imaginativa y emocional que en los relatos de Trotski y Mercader. Esto se debe a que la relaci\u00f3n entre los acontecimientos y la verdad es diferente en este tipo de relatos que en la historia (y en la ficci\u00f3n hist\u00f3rica). La verosimilitud no reside en las confirmaciones: \u201c<em>ocurri\u00f3 de veras este acontecimiento espec\u00edfico\u201d<\/em>, sino en los asentimientos de los lectores: \u201c<em>algo as\u00ed ocurri\u00f3 muchas veces\u201d<\/em> o \u201c<em>s\u00ed, es como iban las cosas en ese entonces\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de sus tres protagonistas, Padura ha construido un tri\u00e1ngulo de perspectivas sobre el sue\u00f1o sovi\u00e9tico:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>la de Trotsky, uno de los so\u00f1adores originales, un intelectual de acci\u00f3n que junto con Lenin utiliz\u00f3 la violencia despiadada y oportunista para transformar su visi\u00f3n de un mundo nuevo en una realidad social, y continu\u00f3, tras la muerte de Lenin, pregonando ese sue\u00f1o al mundo en su forma m\u00e1s inspiradora;&nbsp;<\/li><li>la de Mercader, el creyente a pie juntillas, el seguidor ac\u00e9rrimo del liderazgo de Stalin, el voluntario que se convirti\u00f3 en un \u00abhombre nuevo\u00bb con el odio de clase llenando la parte vac\u00eda de su alma donde antes viv\u00eda la moral;&nbsp;<\/li><li>y la de Iv\u00e1n, el n\u00e1ufrago ficticio, fascinado por las figuras hist\u00f3ricas cuyas vidas ofrecen una respuesta a la pregunta de su generaci\u00f3n: \u00ab\u00bfc\u00f3mo hemos llegado hasta aqu\u00ed?\u00bb&nbsp;<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Iv\u00e1n funciona, por tanto, como una especie de \u00e1rbitro que juzga, en nombre de su generaci\u00f3n cubana, a los dos hombres cuyas vidas chocaron en Coyoac\u00e1n, M\u00e9xico, en 1940.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n juzga, por extensi\u00f3n, el proyecto social y la ideolog\u00eda que llev\u00f3 a los dos hombres a ese momento sangriento: el comunismo sovi\u00e9tico en toda su majestuosidad y monstruosidad. \u00bfPara qu\u00e9? Iv\u00e1n no pretende cobrar una deuda ni exigir una rendici\u00f3n de cuentas. La historia que est\u00e1 escribiendo es el relato de un crimen dram\u00e1tico, y es un proyecto que podr\u00eda redimir sus ambiciones literarias perdidas, pero para \u00e9l es m\u00e1s que eso:&nbsp;es una historia que le ayudar\u00e1 a llegar a un acuerdo con el gran experimento del comunismo de estilo sovi\u00e9tico en Cuba, especialmente en las formas que lo afectaron personalmente: su creencia impl\u00edcita en el sistema cuando ni\u00f1o, sus encuentros con una burocracia literaria que tem\u00eda y suprim\u00eda los retratos realistas de la vida cotidiana, la persecuci\u00f3n y probable muerte de su hermano homosexual, y luego, lo m\u00e1s crucial, la d\u00e9cada de pobreza y desnutrici\u00f3n generalizadas que sigui\u00f3 al colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El juicio de Iv\u00e1n nunca es expl\u00edcito. Nunca nos da un informe sobre lo bueno y lo malo del comunismo cubano. Su juicio se manifiesta, m\u00e1s bien, en los retratos psicol\u00f3gicos de Trotsky y Mercader en el manuscrito que est\u00e1 escribiendo, es decir, en el libro que estamos leyendo. Hay una gran simpat\u00eda en las representaciones de los dos personajes principales. Trotsky aparece como incansable y carism\u00e1tico, un exiliado atribulado por el arrepentimiento ocasional de los resultados sangrientos de algunas de sus acciones como l\u00edder del Ej\u00e9rcito Rojo, pero nunca afligido por un momento de duda en cuanto a la propia causa revolucionaria. Mercader, el joven soldado apuesto y valiente, resulta estar atrapado en una red de privilegios, odios y contradicciones sociales y psicol\u00f3gicas, muchas de ellas enraizadas en su relaci\u00f3n ed\u00edpica con su madre.&nbsp; La sutil moralidad que emerge en la narraci\u00f3n de Iv\u00e1n importa mucho, pero a\u00fan m\u00e1s importante es la calidad de su atenci\u00f3n en s\u00ed misma: su convicci\u00f3n impl\u00edcita de que las vidas de estos dos complejos hombres merecen una reconstrucci\u00f3n imaginativa que sea cuidadosa, exhaustiva, imparcial y humana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 deber\u00eda importarnos lo que piensa Iv\u00e1n? \u00bfO si su investigaci\u00f3n es minuciosa o su escritura matizada? Al fin y al cabo, es un personaje de ficci\u00f3n, una persona inventada que cuenta una historia inventada. \u00bfQu\u00e9 importa?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta es la apuesta de Padura, su variaci\u00f3n de la novela hist\u00f3rica realista.&nbsp;Precisamente porque Iv\u00e1n no es un personaje hist\u00f3rico, el lector no tiene que perder ning\u00fan tiempo pregunt\u00e1ndose si tal o cual acontecimiento de su relato ocurri\u00f3 de verdad; en cambio, Iv\u00e1n sirve como recipiente para nuestra imaginaci\u00f3n, de la manera que a veces ocurre con las personas reales pero para la que los personajes de ficci\u00f3n est\u00e1n expresamente dise\u00f1ados: vemos el mundo a trav\u00e9s de sus ojos, creemos que tiene una vida interior y conectamos con sus emociones. En la medida en que la magia de la ficci\u00f3n funciona, en la medida en que Iv\u00e1n es un personaje de ficci\u00f3n exitoso, su opini\u00f3n \u2014 su meticulosa y apasionada opini\u00f3n \u2014 nos importa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al final, resulta que Padura se guarda un as bajo la manga. Aunque hemos pasado unas 700 p\u00e1ginas inmersos en su narraci\u00f3n de las historias gemelas de Trotsky y Mercader y en el relato en primera persona de c\u00f3mo lleg\u00f3 a escribir el libro, Iv\u00e1n no tiene la \u00faltima palabra. Al final de <em>El hombre que amaba a los perros<\/em>, un amigo aparece, un colega escritor quien descubre el manuscrito entre las ruinas, digamos, de la vida de Iv\u00e1n. Este amigo lee el libro y ofrece lo siguiente, no tanto una opini\u00f3n como una reacci\u00f3n visceral:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Aunque trat\u00e9 de evitarlo, y me revolv\u00ed y me negu\u00e9, mientras le\u00eda fui sintiendo c\u00f3mo me invad\u00eda la compasi\u00f3n. Pero solo por Iv\u00e1n, solo por mi amigo, porque \u00e9l s\u00ed la merece, y mucha: la merece como todas las v\u00edctimas, como todas las tr\u00e1gicas criaturas cuyos destinos est\u00e1n dirigidos por fuerzas superiores que los desbordan y los manipulan hasta hacerlos mierda. \u00c9se ha sido nuestro sino colectivo, y al carajo Trotski si con su fanatismo de obcecado y su complejo de ser hist\u00f3rico no cre\u00eda que existieran las tragedias personales sino solo los cambios de etapas sociales y suprahumanas. \u00bfY las personas, qu\u00e9? \u00bfAlguno de ellos pens\u00f3 alguna vez en las personas? \u00bfMe preguntaron a m\u00ed, le preguntaron a Iv\u00e1n, si est\u00e1bamos conformes con posponer sue\u00f1os, vida y todo lo dem\u00e1s hasta que se esfumaran (sue\u00f1os, vida, y hasta el cop\u00f3n bendito) en el cansancio hist\u00f3rico y en la utop\u00eda pervertida?<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La generaci\u00f3n de Padura, como todas las generaciones, tiene m\u00e1s de una voz, y cualquier veredicto imaginativo que emita debe ser necesariamente variado, un espectro de ideas y reacciones. Para Iv\u00e1n, Le\u00f3n Trotsky es un protagonista tr\u00e1gico, culpable de grandes cr\u00edmenes pero a\u00fan as\u00ed inspirador, condenado a ser ejecutado por un agente del monstruo que hab\u00eda ayudado a crear; Ram\u00f3n Mercader es un antagonista fascinante, un amasijo de contradicciones, un hombre que s\u00f3lo es capaz de sentir amor por los perros; y el sue\u00f1o igualitario del comunismo al estilo sovi\u00e9tico a\u00fan merece una atenci\u00f3n respetuosa, si no una creencia. Para el amigo de Iv\u00e1n, en cambio, Trotsky es simplemente un carajo, Mercader no vale ni una palabrota, y el comunismo es la mierda pervertida que les dieron de comer de ni\u00f1os y que ahora hay que rechazar absolutamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno imagina que la posici\u00f3n del propio Padura es m\u00e1s cercana a la de Iv\u00e1n. Al fin y al cabo, el autor dedic\u00f3 a\u00f1os de cuidadosa y aparentemente compasiva investigaci\u00f3n a las vidas de Trotsky y Mercader, y su libro desprende respeto y empat\u00eda en cada p\u00e1gina.&nbsp; Pero cuando llega el momento de resumir la novela, Padura cede el escenario a otra voz, la de la ira y la amargura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A diferencia de Trotski y Mercader, Iv\u00e1n no es una figura hist\u00f3rica sino una creaci\u00f3n de ficci\u00f3n compuesta, sin duda, de varios conocidos de Padura, una amalgama de su generaci\u00f3n. Los hilos de Trotski y Mercader, m\u00e1s de dos tercios de la novela, est\u00e1n basados tanto como es posible en los hechos establecidos por la evidencia hist\u00f3rica. El cuento de Iv\u00e1n, en cambio, no es ficci\u00f3n hist\u00f3rica como tal aunque tiene lugar en la historia, en este caso, en la Cuba de los 70 hasta los primeros a\u00f1os del nuevo siglo. 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