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También publicado en El BeiSMan, una revista literaria basada en el barrio Pilsen de Chicago

En la exposición  de Eduardo Sabarbia en El Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, hay una pieza que, a la primera vista, parece sin ironía.

Después de ver la ironía histórica de un certificado título de acciones, cual permite el comprador a invertir $2500 USD en la búsqueda del artista por el tesoro de Pancho Villa;...

...después de ver la ironía política-económica de las filas de estantes llenas con objetos de cultura hechos de mano pero estandarizados y aparentemente destinados a la exportación;...

...después de ver la ironía amargada de una exposición de vasos grandes en el estilo de Talavera decoradas con imágenes celebrando el mundo, las armas y los productos de los narcotraficantes;...


...el visitante entra en una sala al final de la  que hay un cartel en el estilo muy conocido de graffiti, con letras goteando con urgencia en las que se lee: AMOR ES LA RESPUESTA. ¿Es que el artista nos está diciendo lo que en verdad él cree?

Es más complicado que la simple creencia. En una inspección más cercana, el cartel revela ser un objeto de tejido, un tapiz de lana. Cada gota de pintura, cada mancha borrosa se había tejido a mano. La urgencia, la transgresión y los gestos apurados de graffiti se habían plasmado en la práctica artesanal del tejido, una práctica que es como reconfortante tan rentable. El arte furtivo de la noche se ha convertido en arte coleccionable del día.

Es una transformación que tiene un parecido familiar a la que perpetrada por Jeff Koons cuando él creó esculturas gigantes y brillantes en la forma de los juguetes de globos, esculturas de artesanía exquisita (hechas por sus asistentes, por supuesto --Koons es empresario, el jefe del taller, no artesano). En esta familia de transformaciones los significados son incorporados en los materiales físicos: Lo barato, lo cotidiano, lo efímero se convierte en un objeto de arte por el cambio de su modo de producción de uno más o menos fácil a uno que requiere mucha destreza.

Sabarbia y Koons pueden ser primos pero no son hermanos. El proyecto de Koons trata de facilitar el máximo placer estético (para los niños jugando en las plazas de los lugares de arte contemporáneos) y la máxima sofisticación postmoderna (para los curadores de estos lugares) mientras al mismo tiempo entregando el mínimo posible de las ideas sobre el mundo alrededor del arte. Es como si Koons estuviera persiguiendo un ideal casi romántico en su extremo: arte en que el nivel de ideas sociales se acerca cero absoluto. Es una búsqueda muy bien adaptada a los lobos de Wall Street que compran sus obras: arte sin ideas y valores, arte de superficies brillantes y nada más. En el arte de Koons hay sólo una idea: la broma de su modo de producción.

México no tiene el lujo para proyectos como el de Koons, o sea, no tiene la confianza en la virtud de su comercio, una confianza que es una forma de lujo. En México, los lobos son narcotraficantes y revelan sin vergüenza su naturaleza verdadera: como delincuentes, asesinos y violadores. Ni que decir tienen, los narcos son consumidores de opulencia con cabezas vacías. Ellos ya han alcanzado la meta de Koons: cero absoluto de ideas. La broma es que el lobo tiene todo el dinero y todo  el poder (pero la broma no es chistosa).

Como Koons, Sabarbía ha cambiado el modo de producción; como Koons, Sabarbía es un empresario de arte que contrata a los artesanos (o supongo que sí); pero en contraste con Koons, Sabarbía no ha elevado un juguete barato y efímero a un objeto de museo; él ha transformado una pieza de rabia y vandalismo --Aunque sea positivo su mensaje-- a un objeto construido con cuidado, un tapiz tejido por manos habilidosas, un objeto artesanal y tradicional.

¿Qué dice Sabarbía mediante esa transformación?

¿Dice él que la urgencia de graffiti no es protección contra clichés? ¿Que pintura goteando es un amaneramiento de estilo que puede ser imitado  por un artesano con los ojos de águila por el mercado turístico?  ¿Que los mensajes de graffiti puede ser --y sin duda serán-- transformados a las cosas turísticas para exportar?

¿O dice él que el amor puede ser en verdad la respuesta?

Todos los anteriores, yo diría.

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